lunes, 4 de marzo de 2013

Forgive and forget.

Las decisiones cambian. Las personas cambian. Algunas para bien y otras para mal. Y es que por mucho daño que te hayan podido hacer, por muy putas que las hayas podido pasar, y por todos esos cigarrillos mal fumados que necesitabas para desahogarte, él es mi amigo. El que me ha ayudado en muchísimas ocasiones, el que me daba consejos para no tropezar con la misma piedra, aunque yo siempre tropezaría de nuevo; el que me ha aguantado, con el que he reído y llorado, y una infinidad de cosas más a su lado. Cada año. Mis celos me apoderaron en ese momento, tenía razón. "Tiene que rehacer su vida, Andrea, métetelo en la cabeza". ¿Y yo? ¿Qué hay de mí? Siempre soy yo la que está aguantando, la que por mucho que pase el tiempo no olvida. Llevas años diciéndome que me olvide, que ya es hora que no va a volver, y cuando estoy a punto, a un nada de conseguirlo, aparece de la nada con más ganas de las que nunca hubiéramos imaginado, te rompe los esquemas y te los lanza a la cara.. ¿Ahora qué? ¿Cuál es el plan, amigo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario