No me pidas que tenga de algo que por tu culpa ya no me queda. Que si desconfío de cada persona que ahora pasa por mi vida, es culpa tuya. Porque tú has hecho que mi mundo se desmorone y lo has puesto todo como si hubiera pasado un huracán. Ahora no me valen caritas tristes, ni los "te quiero" tarde y mal. Nada. Eso es paja para mi. No te mereces ni una sola lágrimas más, pero siempre que digo esto se me cae una, y así no acabo nunca. Por merecerte es que no te mereces ni el haberme conocido. Dar todo por alguien que lo único que te da son mentiras y más mentiras. Una tras otra, sin parar. Y luego me preguntan que por qué no confío en la gente. Creo que después de ti, tengo motivos suficientes como para no fiarme de nadie. Cuando digo nadie, me refiero también a mi sombra porque el día menos pensado hace que me tropiece con ella y me dé de morros contra el suelo. Y si de esa aprendo, estaré orgullosa de habérmela pegado porque al parecer ya ni a base de hostias escarmiento. Ésta es la definitiva, lo tengo claro, tan claro como el alcohol. Hablando de alcohol. Voy a acabarme la botella que abrí al empezar a escribir esto. Va por ti campeón ;)
No hay comentarios:
Publicar un comentario