Vuelven los días lluviosos, los escalofríos, las miradas heladas, los recuerdos que hacen daño, los "a ver si nos vemos", las prisas, los "llego en cinco minutos", las películas de madrugadas, las mantas. Básicamente vuelve todo menos tú. Tuviste el valor de olvidarme en ese "te quiero". Te olvidé a mitad de un " te echo de menos". Vuelve. Deja el odio, el orgullo, la rabia, deshazte de esa mirada fría que tanto asusta. Vuelve a ser tú. Por mucho que me duela se que no vas a volver. Y cuando consigo reconocerlo, es cuando me doy de frente con el destino. El frío destino. Se ríe. Se descojona en mi cara, igual que lo hizo el tiempo. Paso. Toca empezar una nueva etapa y pongo fin a la anterior. Esa en la que tu estás. Me la suda si te parece bien o no. No tengo tiempo para andar perdiéndolo contigo. Sobre todo contigo. Es hora de centrarse. Empieza un camino largo y duro de recorrer, en el que por supuesto, no vas ni a aparecer. Suerte.
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