Ya casi no os acordáis unos de otros. Sois indiferentes, os da todo igual. Pues a mi no. No hay momento del día en el que no me acuerde de todos y cada uno de vosotros. Ha cambiado todo tanto que no me lo creo, no lo quiero creer. Aún puedo escuchar nuestras risas, y los chapoteos en el agua. Todas esas noches de juegos y tonterías ya han pasado y no van a volver. Solo quedan pequeños recuerdos en nuestras memorias, ya olvidados para algunos. Pero de eso hace demasiado tiempo. Hay que empezar a quemar las fotos, los nombres, los veranos. ¿Qué por qué? Porque soy la única tonta que todavía se acuerda de que existía nuestro pequeño mundo, paralelo al mundo real. ¿Ya no os acordáis, verdad? Lo suponía.
Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.
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