sábado, 9 de abril de 2011

La realidad.

Vivimos en un mundo rodeado de maldad dónde la gente solo piensa en hacer daño y les da igual si lo hacen directa o indirectamente. Mientras unos cenan una exquisita comida en sus casas, otros un poquito más abajo, ven morir a sus hijos precisamente por la falsa de eso, la comida. Somos muy egoístas solo pensamos en nosotros, en nuestra situación y en nuestras necesidades pero no se nos pasa por la cabeza que hay gente más necesitada. Gastamos por gastar como si el dinero no contara nada. Para nosotros conseguir una moneda de dos euros es tan fácil como pedirla ya que con nuestra economía podemos permitírnoslo. En cambio, para otros ver esa moneda es como si les tocara la lotería. Deberíamos aprender a valorar más lo que tenemos y no quejarnos tanto por lo que no tenemos o lo que podríamos tener.

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