domingo, 10 de abril de 2011

Realidades inexplicables.

Mentimos sobre nuestras vidas constantemente. Nos inventamos cosas o simplemente cambiamos pequeños matices. Contamos realidades inexistentes para estar en el grupo de los guays, de los populares. Todos mentiríamos si dijesemos que nunca hemos hecho algo de ésto, por muy pequeño que haya sido el matiz. Ahora mismo todos os pondreis a pensar y a recordar en que momento de vuestra vida lo habeis hecho y cuando lo recordeis esbozareis una sonrisa o, todo lo contrario, os embargará tal tristeza que no tendreis ganas de seguir leyendo. Y os entiendo. Creédme que os entiendo. Todo el mundo tiene algo de su pasado que prefiere no recordarlo por miedo a volver a sufrir. Y es mentira eso de que afrontando tus miedos se superan las cosas. Es todo mentira. Todo está en tu subconsciente. En realidad no existe ese miedo ni ese sufrimiento. Te lo inventas todo. Todo está ahí. En tu cabeza. No tienes que tener miedo a algo que ya ha pasado. Es más, ni siquiera es miedo lo que sientes, es una una especie de atracción hacia lo prohibido, tirando a lo masoquismo. A los seres humanos nos gusta el sufrimiento, el dolor. Nos pone. Y nos pone de tal manera que hacemos lo que sea con tal de sentir ese dolor. Cualquier dolor es bueno para apagar ese fuego interno que llevamos dentro y que nos pide sufrimiento. Os parecerá que es una exageración todo ésto pero si os poneis a pensar sabreis que tengo razón. Y entonces volvereis a esbozar esa sonrisa o comenzaremos otra vez con esta historia tan triste.


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