miércoles, 23 de octubre de 2013

Inefable.

"Llorar. Llorar en bajo y en silencio. Llorar a solas. Llorar sin que te vean. Llorar pensando. Llorar sin pensar. Llorar por ti. Llorar por mi. Llorar por lo que es. Y por lo que no es. Llorar por todo y a la vez por nada. La cuestion es llorar. Con motivo o sin él. Llorar. Llorar. Llorar. Seis letras y no veas como duelen. Con lo fácil que pueden ser las cosas y lo que nos gusta complicarnos. Vuelven las noches sin dormir y con la cara bañada de lágrimas. Y si se duerme, no es bien precisamente. Que todo eso que se dice está muy bien, pero ¿es verdad? ¿O simplemente se dice por qué sí, porque ya es rutina? Y es eso lo que te hace llorar. La incertidumbre. Querer saber todo y a la vez no querer saber nada. Te va matando por dentro poquito a poco, lentamente. Y para cuando quieres intentar ponerle remedio ya es demasiado tarde. Las lagrimas ya no salen, porque el corazón no late. Y si no late, no vives. No sientes. No hablas. No miras. No quieres. Sobre todo no quieres. Esa es la cuestión. Y si no quieres, entonces lloras."

No hay comentarios:

Publicar un comentario