lunes, 11 de marzo de 2013

Igual que un martes trece.

Días de lluvia, días que odio, días en los que lo único que hago es estar en casa escuchando música, leyendo y más música. Días en los que vuelvo al pasado y vuelvo a recordar y, sin querer, salen lagrimas. ¿Cómo un puto día malo puede afectar tanto? ¿Cómo algo que has soñado te puede hacer tanto daño sabiendo que no se va a cumplir? Quizás es eso, el saber que no se va a cumplir. No lo sé. Puede que mañana salga el sol, mi sonrisa y mi orgullo y entonces diré "¿Llorar por ti? No, que se me corre el rímel". Pero hoy no está el sol, ni mi sonrisa y mucho menos mi orgullo. Hoy solo puedo decir "Como me gustaría estar contigo aquí tumbada, y un beso y otro y otro más..."

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