Elegí que tú fueras la persona que llenase mis días de sonrisas. Elegí creerme tus verdades y a medias tus mentiras. Elegí las idas y venidas, las despedidas. Elegí la impotencia, lo impredecible. Elegí el miedo a fallar y los impulsos. Elegí temblar y hacerme adicta a tus palabras. Elegí conservar intacto cada momento y dejar huella de lo que algún día fue. Elegí no callarme nada. Elegí hablar de nosotros cuando lo que hacía en realidad era hablar de ti. Elegí ser fuerte sin ayuda de nadie y luchar por un solo motivo. Elegí darte todas las oportunidades que me quedaban. Elegí quedarme con tus defectos, con tus manías. Elegí no ponernos límite. Elegí seguir queriéndote. Elegí arriesgarme, jugármela por ti. Y te aseguro que quiero seguir haciéndolo.
Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.
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